Viajar a Oporto, un destino maravilloso en la orilla del Duero

No todos los destinos valen para un fin de semana. A pocos se les ocurriría ir a Nueva York a pasar tres días, visitar Sidney a modo de escapada o volar hasta Tokio para comer dos veces un ramen caliente. Pero viajar a Oporto, pequeña, acogedora y llena de vida es un destino perfecto para un plan express de fin de semana con los amigos o de escapada romántica con la pareja.

La segunda ciudad más importante de nuestro vecino Portugal -por detrás de la turística Lisboa, la capital – tiene todo lo necesario para seducir a los turistas pero sin llegar a empacharse en un fin de semana largo. Oporto es una excelente destino para una escapada, tiene buen vino con el que acompañar la buena comida de sus restaurantes, siempre hay un ambiente y unas vistas idílicas frente a la desembocadura del río Duero.

Viajar a Oporto, una visita con encanto

 

La proximidad y las proporciones de la ciudad a orillas del río Duero la convierten en un destino idóneo para una escapada o como una ciudad perfecta para ver en un fin de semana largo. Sus calles estrechas y empinadas se pueden recorrer tranquilamente en dos o tres días y su ambiente invita a relajarse y a disfrutar de la gastronomía local.

Las calles del casco urbano, que desprenden la esencia de Portugal, se pueden visitar caminando a bordo del clásico tranvía emblema del país vecino. A este tren eléctrico, que sigue en funcionamiento, merece la pena acercarse aunque solo sea para sacarse una foto.viajar-a-oporto

Pero sin duda, la mejor forma de conocer Oporto es paseando. Caminar por sus estrechas callejuelas permite contemplar la colorida arquitectura local, conocer sus plazas y apenas un poco de suerte, uno puede toparse con alguno de los muchos rincones desde los que se puede ver el mar.

Además de cruzar el Duero y maravillarte con los puentes más bonitos de Oporto, un rincón de la ciudad que no puedes dejar pasar es la Torre de los Clérigos, la atalaya más alta de Portugal que nos ofrece unas vistas privilegiadas. Los valientes que se atrevan a subir los 200 escalones que la forman disfrutarán de unas vistas de Oporto en 360 grados que recorren desde la bahía hasta el mar. Una experiencia que nos permitirá disfrutar más tarde de la comida sin remordimientos.

La Catedral de la Sé de Oporto, declarada monumento nacional de Portugal, preside esta ciudad. La catedral fue construida en lo alto de la colina en la que se asienta el núcleo urbano, que ofrece también una increíble panorámica para los menos atléticos. Esta edificación, la construcción de la cual se inició en el S. XII, es de estilo barroco aunque destaca por la sobriedad de su interior, donde solamente se puede encontrar decoración barroca en las capillas y el altar mayor.

Otra cita obligatoria al viajar a Oporto son los Jardines del Palacio de Cristal. Situados también en la parte alta de la ciudad, conforman un importante pulmón verde para Porto y un espacio de recreo perfecto para descansar la vista. En este paraje se puede pasear entre rosas, plantas medicinales y aromáticas mientras se disfruta rodeado de vegetación de las magníficas vistas de la ciudad. No dejes de hacer un picnic entre este verdor.

 

La gastronomía, otro punto a favor de viajar a Oporto

 

que-ver-en-oportoUn café y un pastel de ‘nata’ es la merienda obligatoria (siempre y cuando no hayas abusado del tranvía para moverte por la ciudad). Para comer, es recomendable probar la fabada del lugar, ‘Tripas a moda do Porto’ y así probar el más auténtico sabor de Portugal. Si buscas un plato un poco más ligero con que hacer una comida principal, también se puede optar por cualquier receta que lleve bacalao, la especialidad de la región.

Para la cena, que hay que recordar que en Portugal es alrededor de las 20h, se puede optar por probar una arriesgada receta local: la ‘Francesinha’ . Este plato es una especie de sandwich que lleva queso jamón, salchicha, ternera y huevo. Una mezcla, que por si fuera poco, bañada en una salsa que depende de quien la prepare puede picar bastante o solo un poco. Así pues, al viajar a Oporto te darás cuenta de que las comidas son un poco contundentes pero merecen la pena.

¿Y qué mejor forma de amenizar estas comidas y cenas que con una copa de vino de Oporto? Las bodegas son sin duda una parada más que obligada si te gusta el vino. Las famosas cavas situadas al otro lado del río Duero a su paso por Oporto producen el vino cuya denominación de origen se debe a la ciudad. Los bodegas se pueden visitar por libre o a través de algunos tours organizados, recomendado para hacer una cata de los mejores vinos con denominación de origen Oporto antes de encontrarlos en la mesa a la hora de cenar.

Un hecho curioso es que aunque solo sea necesario cruzar un puente para llegar al lugar de producción del vino Oporto, estas bodegas no pertenecen propiamente a la ciudad. La otra orilla del río Duero es ya Vilanova de Gaia, la ciudad adyacente. Una anécdota que podrás contar una vez hayas volver a casa después de tu escapada a esta ciudad donde la gastronomía, la arquitectura y el Duero son protagonistas.

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